jueves, 22 de mayo de 2008

m i m a m a m e m i m a

Mi mamá es Aries, más Aries que la frontera entre marzo y abril. Tiene 50 años, pero para mí siempre tendrá 40, es una manía que tengo de fijar a la gente para siempre en cierta edad sin motivos particulares. Tiene los ojos grandes como un búho, como una bruja, como una faraona y tiene un poco de los tres. Ella tiene la piel verdosa, aunque odia que se lo digan, por lo que una vendedora de cosméticos conoció la furia del dragón, y ahora es oliva tostada por sus caminatas diarias. Yo soy amarillenta, aunque tengo sus mismas manos con las venitas brotadas desde siempre, con el dedo anular y el corazón virados, mirándose, por alguna extraña razón, también tengo sus mismas nalgas, su sarcasmo y su habilidad para el rencor. Mi mamá tiene los pies perfectos, los deditos dibujados, escalonados, piernas de minifalda, mientras yo, para mi desgracia, soy mi papá de las rodillas para abajo. Mami casi nunca llora y casi nunca pide perdón. Sus amores son Sandro, Luis Miguel y la mayor parte del tiempo mi papá. A mami no le gustan los desconocidos y le cambia el nombre a las mascotas. Le gustan los hombres hermosos, los colores brillantes, las cosas metálicas, las plataformas de corcho, de madera y la tela de mahón, todo lo que a mí no. A mi mamá le encantaban (o tal vez le encantan) los hombres indiecitos, de pelo y ojos negros, piel canela, y termina con papi, que es blanco y cano. A mi papá le gustaban (o quizás le gustan) las mujeres de labios gruesos y ojos pequeños, mami en cambio tiene los labios finitos y la sonrisa larguísima. A veces pienso que Dios hace esas cosas para entretenerse, tiene un humor muy particular, y por eso yo salí así; con labios naturalmente colagenizados, casi sin ojos y con el humor negro de Dios. Mami dice que cuando uno se ríe mucho así mismo después uno llora, comprobando mi teoría sobre Dios. Me encanta hacerla reír hasta llorar, ajumarla con media copa de sangría y escandalizarla con mi repertorio de vulgaridades. Yo le enseñé a decir malas palabras y un montón de otras barbaridades que en el fondo sé que me agradece. Mi mamá es honesta, brutal y dolorosamente honesta. Tal vez por eso es un detector de mentiras. Es una enciclopedia de respuestas sagaces y tiene las mejores defensas verbales que he escuchado en mi vida, practico con bastante éxito su ferocidad, puede que algún día la perfeccione, pero superarla: jamás. Nuestras discusiones son memorables y en algunas épocas constantes. Yo no le pido perdón a menos que sepa que tenga la culpa. Ella es igual, lo único que segu'n ella, no la tiene muy a menudo. Yo le rebusco la cartera, le quito los maquillajes, ahora le robo hasta los mahones y hago compra en su nevera. Le pido los favores más desconsiderados que mente humana pueda imaginar, ella me dice infaliblemente: qué pantalones tú tienes nena, y después los realiza con una eficiencia imposible. Es mi asistente personal sin paga ni beneficios marginales. Ella critica mi desorganización, mi parsimonia, mi despiste, mi “alcoholismo”, mi vocabulario soez y mi crueldad, sé que adora todo lo demás. Las cosas que más le critico se me terminan siempre saliendo por la boca. Es la maldición de ser hija y a la inversa. Yo le digo boca bruja, lo que dice pasa, pero es como la pregunta del huevo y la gallina, no sé si ella sabe que va a pasar o si pasa porque ella lo dice. Mi mamá es maestra de español, nunca deja un acento, de ahí mi comportamiento obsesivo compulsivo con las tildes. A mi mamá le encantan las trenzas, pero no sabe hacerlas, le encantan las cremas, pero no sabe cocinarlas. Su especialidad es el piñón de amarillos y las albóndigas empanadas.
Mi mamá se baña sin falta antes de dormir, se perfuma antes de meterse a la cama, se pone crema en los codos y duerme hacia el lado izquierdo del lado derecho de la cama. Mi madre casi no suda, es lampiña, no tiene cejas que le sirvan de viseras a sus ojazos, nunca se ha tenido que depilar, tiene una melenita asiática y le queda la reminiscencia de lo que alguna vez fue un lunar debajo del ojo izquierdo, mi abuela también lo tenía, y también se lo fue gastando con el delineador. Tiene otros dos lunares al relieve en el centro de la espalda, uno debajo del otro, como si fueran los botones de un vestido, otro en el brazo derecho y otro putísimo en el interior del muslo derecho. Yo se los envidio todos, porque no tengo ninguno. Mi mamá no se sabe bonita, no se ve, ignora que parece de otro lugar, algo que para mí siempre es lindo. Siempre anda descalza, dentro de la casa, en el jardín, en la acera caliente, en la calle mojada, por eso tenemos los talones casi casi de concreto.
Cuando mami estaba embarazada de mí le daban antojos de comer aceitunas, tal vez por eso yo las detesto, creo que si la envidia tuviera sabor, sabría en definitiva a aceitunas, probablemente verdes. También le dio con comer quenepas y mi papá se tenía que enganchar en cuanta verja fuera necesario para alcanzarle las consabidas quenepas. Me cuenta que rezaba porque yo no saliera muy fea, para que al menos alguien se pudiese fijar en mí. Le pregunté si no rezaba por mi salud, me dijo que ella no fumaba, ni bebía, ni mi papá tampoco, así que nunca se le ocurrió que pudiese ser de otro modo. Le argumenté que ellos los dos son lindos y simplemente me contestó:
Uno nunca sabe.
Una noche mi mamá se paró frente a mi cuarto, con la panza gigante y me dijo que sintió algo bien fuerte y que ahí fue que se dio cuenta de que iba a ser mamá. Yo me hice hipnosis regresiva, y no fue que se dio cuenta, fue que sintió miedo. Miedo de no saberme cuidar. Ella dice que yo no quiero tener hijos porque me da miedo de que me salgan iguales o peores que yo. Yo nunca le he dicho que me da miedo no poder llegarle ni a los tobillos a mi mamá.

3 comentarios:

Yadira dijo...

Wow, este me llegó al corazón mientras lo leía. Se me formo un taco en la garganta mientras lo leía. Esta muy lindo!!! Tú madre es muy especial y yo la adoro!!!

Vilma dijo...

Conozco "algo" de tu Madre.No he tenido la oportunidad de conocerla como amiga pero si la he visto crecer,ser madre y esposa.Como madre es leona con sus dos cachorros.Implacables con el que quiera hacerles daño. Como esposa es fiel, dedicada a su hogar, emprendedora y muy tolerante -igual a su madre-. Como ariana al fin, es impulsiva y luchadora.Hasta aqui somos iguales porq.Marte está en mi casa de la personalidad(planeta q. rige a Aries). En eso nos parecemos y es lo mismo q. nos separa.Casi nunca nos vemos pero nos tenemos.Entre más tiempo sin vernos más nos pensamos. Ella me quiere exactamente como yo la quiero a ella. Si te regalara algo serian tres cosas:Una grabación de anécdotas desde la infancia, felicidad y mucha paz.¡Te quiero hermanita!

Tajalápiz dijo...

¡Vaya! ¡qué bonito homenaje a tu mamá! Y gracias por abrirle la puerta a los anónimos. Ah, y mi inglés no es suficiente para estas mezclas puertoriqueñas que espero no se vayan agrandando. Puerto Rico debe seguir siendo tierra hispánica!