domingo, 20 de junio de 2010

súper-hombre




Le tengo menos paciencia que a nadie en el mundo. En la pantalla de mi celular aparece más su nombre que el del resto de mis contactos. De cada cinco mensajes de voz que recibo, tres como mínimo son suyos. Ayer por dar un ejemplo mientras intentaba salir de mi apartamento (tarde como siempre), para llegar a mi primera sesión de un taller de novela, sin la menor idea de cómo llegar al lugar, intentando recolectar a través del caos en el que vivo, mi cartera, mi celular, las llaves del carro, las del apartamento, etc. Empieza a sonar mi celular y yo de mal humor, desesperada, pescándolo en una de mis carteras le digo: Dime Papi!!! con el tono de hastío al que ya se ha acostumbrado para escuchar un: “Mama, es que me adelanté y llegué al sitio, ya te puedo explicar cómo llegar y te estoy tratando de buscar estacionamiento porque está difícil.” Él no lo sabe pero me eché a llorar.

Siempre bromeo diciendo que tengo buen gusto en todo, menos en los hombres. La gente dice que uno busca una pareja que se parezca a su papá. Yo tengo que diferir, quizás yo soy la excepción, lo cual no me sorprendería teniendo en cuenta mi récord en todo lo demás. Jamás he salido, estado, amado, querido, gustado y todas las demás variantes posibles de interacciones con el género opuesto, con nadie que se parezca ni remotamente a mi papá. Algunos me han dicho que mi papá me ha hecho un daño, a mí y a los que han sido alguna modalidad de pareja mía. Que soy una engreída, que me creo que me lo merezco todo, que espero que me traten como una princesa por el resto de la vida. Mi papá me escolta hasta mi carro, y mientras viví con él nunca tuve que echar gasolina. Al sol de hoy nunca he lavado mi carro. Mi papá me carga las bolsas, me deja escoger la película que quiero ver, me recarga el autoexpresso del carro para que no tenga que pagar peaje, me acompaña a citas médicas sin quejarse ni un segundo. Mi papá jamás ha interferido ni en las más dementes de mis ideas. Papi tengo novio (a los 12 años), papi tengo una sortija de pre-compromiso, papi quiero ser belly dancer, papa voy a ser Reina del Carnaval de San Juan, papi quiero empezar a trabajar (a los 17), papito quiero estudiar literatura, pa me voy pa’ España, papi voy a trabajar turnos nocturnos en un hotel, papa voy a salir con alguien 10 años mayor que yo, papi me voy a casar, papi me voy de la casa, papi voy a tener un bebé, papa me quiero divorciar, papa quiero vivir sola.

Nunca ha habido un pero, nunca me ha cuestionado mi inteligencia, nunca me ha impedido tropezarme, nunca me faltó cuando desesperadamente necesitaba que me recogiera. El día de mi boda todo el mundo se bajó de la limosina y él me agarró por el brazo y me dijo mírame: ¿estás segura de esto? Le dije que sí. Me dijo: si esto no es lo que tú quieres, que se jodan: la fiesta, los invitados y todo lo que se pagó, tú dices la palabra y nos vamos pa’l carajo. Ese es mi papá, un tipo que no interfiere, que siempre está ahí para rescatarme, un hombre que lo puedo llamar en cualquier minuto del día y por más ocupado que esté me contesta aunque sea para preguntarme: mi amor estás perdida? Porque él es mi brújula, mi GPS y con yo decirle tres lugares que veo y a veces describirle, porque me creo que todo es literatura, los colores de las casas, cómo se ven los árboles, él sabe dirigirme hasta donde quiero llegar. Él fue a llevarme a Salamanca, jamás ha viajado a Europa, sólo esa vez, a dejarme sana y salva, a asegurarse que su hija no fuera a vivir en barrio de mala muerte y un día me llama y yo estoy atacada llorando y él se angustia y me pregunta, y le digo que estoy perdida y el tipo que sólo estuvo una semana en la ciudad desde Puerto Rico me explicó cómo llegar.
Claro que tiene sus desventajas, a través de la vida he tenido que ocultarle un par de cosas. Mi papá es el hombre más pacífico del mundo hasta que tiene que ver con nosotros. Una vez un novio me jamaqueó un poco y yo lo tuve que botar de la casa instantáneamente y mayor que mi indignación era el terror de que mi papá lo viera y terminara preso. Cuando me casé, el primer fin de semana después de regresar de mi luna de miel, mi entonces nuevo esposo me dijo, qué cosa más rara en el balcón hay una libra de pan sobao’ y un periódico y yo no pago periódico… yo me sonreí y le dije que eso había sido mi papá. Él único día que me gusta leer el periódico impreso es el domingo porque tiene la sección de viajes. Y en mi casa siempre había pan sobao’ los domingos de esa panadería. A mí se me aguaron los ojos y todavía no estoy segura de lo que mi ex sintió.

Modestia aparte mi papá es hermoso. Físicamente lo es y no solamente lo digo yo. No es muy alto porque como decía mi abuela, Dios no le da alas al animal ponzoñoso. Tengo su nariz, sus labios gruesos y un montón de otras cosas terribles según dice mi madre: la sangre Carazo esa: el ansia de viaje, el temple, la procrastinación, el siempre darle el beneficio de la duda a la gente (una y otra vez), la impuntualidad, la satería, el don de gente ese que raya en lo detestable, el coqueteo cuasi innato, el hambre a todas horas, el metabolismo, el sentimentalismo, la tocadera y la risa. Para mí los defectos de mi papá caben en una mano y sobran dedos. Y los que lo conocen pensaran que son aún menos. Mi papá no sabe decir que no, es terco y miente magistralmente bien. Con los años se ha vuelto más irritable, le fastidia cada día más la autoridad y detesta esperar. Papi se siente orgulloso de todas mis andadas. Un día me llamó y me pidió que le deletreara la dirección de mi blog. Me pareció extrañísimo y después me llama y me dice que estaba reunido con el presidente de la República Dominicana y le había dicho que su hija tenía un blog y le estaba escribiendo la dirección para que me leyera. Yo por poco lo mato. Cuando le dije ahogada en llanto que me habían dicho que les molestaba mi presencia en la casa, mi papá ahogado en llanto y con una rabia que jamás le he visto me dijo que cómo era posible si él me cargaría para que yo no tuviese que caminar. Cuando le dije a mi papá que un vidente me había dicho que iba a perder la mitad de mi brazo izquierdo se echó a llorar y me dijo que eso no podía ser. Todavía le duele y le asusta más que a mí.

Confieso que cuando vi un positivo en una prueba de embarazo (y probablemente esta es la primera vez que lo escriba) me dio muchísima tristeza pensar que no le había escogido a mi bebé ni una tercera parte del papá que mi mamá me escogió a mí. No siempre los entiendo, llevan tantos años juntos que sería un acto absurdo y suicida intentar entender una relación que es más larga que mi propia vida. Pero si algo me consta es que a mi madre nunca le han faltado flores, ni compañía, ni un hombre que le agarre el pelo si va a vomitar aunque le den náuseas, que mi papá me cambiaba los pañales y me cuenta mi madre que había que casi suplicarle para que dejara que otra gente nos cargara. Mi papá nunca faltó a ninguna actividad de la escuela y el 95% de mi vida nos acompañaba por las mañanas y con mis peleas y refunfuños me cargaba los libros. Tuve una época de mi vida donde fui fanática de un grupo, nos pasábamos horas en portones para espectáculos y comprar taquillas, mi papá nos llevaba sillas de playa, meriendas, comida y agua a mí y a todas mis amigas para que no nos deshidratáramos en nuestras locuras de fans enamoradas.

Mi papá consigue cualquier cosa sin tener dinero, y sin conocer gente en las agencias y en las oficinas. Llega con su sonrisa perenne, con su pelo verdoso y con una caja de donas o de quesitos, e instantáneamente aparecen documentos, citas médicas esa misma semana. Tiene un efecto mágico, lo saben mis amigas y lo saben los chicos que de conocerlo saben que es el momento perfecto de huir porque el tipo es insuperable. Quizás por eso me he resignado a que sencillamente no existen hombres así y si he tenido la suerte de tenerlo como papá, sería bastante avaricioso de mi parte pensar que voy también a tener una pareja como esa. No exactamente como mi papá, pero con ese coeficiente emocional tan alto, con esa capacidad de amar, con esa entrega voluntaria y casi automática con la que mi papá toma las decisiones día tras día. Nunca hemos sido una familia con dinero y mi papá realmente nunca tuvo un papá-papá como el mío. No sé de dónde se sacó esa ternura, no sé dónde vio un papá así, quizás se lo inventó, porque papi lo que no sabe se lo inventa.

Así que quizás todos han tenido razón, desde el primer noviecito hasta el último que por poco se atreve a quererme. Quizás mi papá me hizo un daño, complaciéndome tanto, haciéndome creer que me merezco una felicidad casi cotidiana, que es necesario escuchar que te digan te amo todos los días, que mis ojos se merecen ver el mundo, que voy a llegar bien lejos, que soy especial desde el día en que llegué al mundo diez días más tarde de lo pronosticado, que hay que escucharme cuando hablo porque yo me canté mi primer cumpleaños y que no se me puede hacer llorar ni se me pueden ocultar las cosas porque como llegué tardía, nací sonriendo y con los ojos abiertos.

-Gracias papi porque si aún creo en el amor es porque no ha habido un día en mi vida en el que no me haya sentido profundamente amada.

7 comentarios:

Kayla S. dijo...

Ay mamita... Hay que conocer al Eduardo pa' poder imaginarse bien estas palabras... Si no me hubiese pasado, jamás te hubiese creído la canción esa que te canta cuando no contestas el teléfono...

Y lo de la zatería.. Me acuerdo siempre de la vez que le grité GUAPO en Plaza y tú madre casi lo asesina hasta que supo que era la BEBA que trabaja con la Nena... Disfrutate ese hermoso regalo de papá que Dios te dio.!!!

Anónimo dijo...

HOLA...

LEYENDO TU TESTIMONIO VEO QUE TU PAPÀ Y EL DE MIS HIJAS SE PARECEN MUCHO.. ESPERO QUE AL FINAL DEL CAMINO, CUANDO PAPÀ SE HAYA IDO DE ESTE MUNDO EXISTA LA MANERA DE LLENAR ESE VACÌO QUE VA A QUEDAR EN LA VIDA DE ESTAS MUJERES.. ESPERO QUE ESO NO VAYA A SER MOTIVO DE INFELICIDAD O MOTIVO PARA PERDER LA RAZÒN DE VIVIR.. PORQUE NO PODRÌA DESCANSAR EN PAZ. SALUDOS.

Diana Margarita dijo...

Chica, yo tarde como siempre... pues te digo con autoridad de quien ha pasado por lo mismo... esos ex que se atreven a hacer juicios de valor sobre lo que uno quiere, desea y merece... lo que queremos, lo queremos porque lo reconocemos cierto. Alguno un día me dijo que, "para mi próxima relación" yo debía ser menos exigente porque lo que exijo como mínimo no existe... lo miré con rabia como quien mira a alguien que en un comentario extermina una raza entera y le dije que allá él lo que pensara, que yo estaba segura de que existía porque lo reconozco en mi papa, en mis tíos y en mis amigos. Lo que queremos existe... ya nos tocará

Denisse dijo...

Ayyy yo también lo amo mucho!!! A mí siempre me trato como si fuera parte de la familia!! Nunca me sentí extraña!! Y en España me compró un celular!!! I love him deeply!!!

jomi001 dijo...

esta muy buena esta entrada, en serio, es una muy buena entrada. Y a los que te dicen que los mimos hacen daño no siempre es asi hacen daño cuando te impiden tropesar para volver a levantarte y creo que tu padre siempre te dio la oportunidad de caer para levantarte para poder impulsarte tu misma por la vida.

La payasita triste. dijo...

que bello en serio

Wilma Prohaska dijo...

Ahh si tu papá es tan maravilloso como mi esposo. Que Dios te lo bendiga siempre.