jueves, 12 de junio de 2008

Sin Fecha de Expiración: dos años después

Llevo esperando este día, bueno, desde que me lo pediste. Porque la realidad es que no soñaba con casarme, aunque desde la primera vez que salí contigo entré a mi casa diciéndome que en caso de que se me ocurriera casarme alguna vez, parecía una idea genial que fuera contigo. Nosotros nos saltamos todos los protocolos menos éste. Fuimos novios desde la primera vez, empezamos a bailar y no hemos dejado de hacerlo hasta ahora. Te me metiste curiosamente por las venas desde la primera instancia en que dijiste tu nombre. Hay que darme el crédito de que tu voz es algo difícil de eludir. Algo me pasaba contigo sin que tú supieras y sin que yo me detuviera a descifrarlo. Y me sigue pasando. Va mucho más allá de mi inteligencia, de mis escritos fallidos, de toda lógica posible y de todo lo que me he podido leer en la vida. Y por eso me casé contigo hombre, para ver si se me cura. Porque yo me sano y me torturo escribiendo y después de aquella fiesta milagrosa donde me encontraste, te he escrito tantas cartas de amor que me he vuelto la escritora más monótona del mundo. ¿Qué les puedo decir? Me fui de tiendas sin pensar comprar nada y encontré el vestido perfecto para mí, no era que lo necesitara para alguna ocasión en particular, era que nunca me había sentido tan cómoda, tan linda y tuve y tengo la certeza de que no hay forma, no existe un vestido que me guste más en ninguna parte del mundo y me iba a arrepentir toda la vida si no lo compraba en ese instante, no importa lo que me costara.

Gracias por esperarme todo este tiempo, por hacerme mis maletas y dejarme comerme el mundo sin ti, por esa distancia que aumentó mi producción literaria tan significativamente, por ser tan honesto, por disfrutarte mis locuras, por sacarme a bailar, por leerme con tanta devoción y por elegirme con tanta convicción.

Joel amarte me hace sublime, me enseña todas las noches, me cuela fe por las mañanas, me alimenta mis sueños, amarte me hace feliz constante y continuamente, por eso no quiero ni puedo dejar de amarte nunca. Gracias por dejarte conquistar, prometo seguir haciéndolo todos los días.

4 comentarios:

Diana Margarita dijo...

Por eso es que te levantas bonita por las mañanas. Tienes esa chulería que sólo la certeza te da. En cambio, yo sólo cuento con la bonita esperanza que es lo único que me arropa por las noches. La esperanza de, algún día, poder dedicarle a alguien con nombre y apellido, con certeza, algo como esto. De encontrar ese vestido perfecto y saber que me sirve. De parar de probarme cosas que desde un principio sé que no me van.

Ahora sí, con toda la profundidad del púrpura: hermoso.

Tajalápiz dijo...

Hay post imposibles de comentar. ¿qué decir?

Checha dijo...

Que fortuna,no la sueltes!

Vilma dijo...

¡SOMOS DOS! Sin comentarios. Si lo hiciera rompería el encanto...la magia de ese sentimiento tan ¡sublime! VR