jueves, 17 de diciembre de 2009

H.O.M.B.R.E.S.



Hay hombres que te dicen que tus pies son tan feos que son bonitos. Hombres que te dejan pan sobao’ y el periódico los domingos en el balcón porque saben que es el único día que te gusta tener el periódico físicamente en las manos. Hay hombres que calientan las sábanas en la secadora solamente porque a ti te parece una de las mejores sensaciones gratis en el universo. Hay hombres que le quitan la regadera a la ducha por el mero hecho de que te encanta que el chorro de agua salga a sus anchas doliéndote un poco mientras te bañas. Hay hombres que te preguntan si tienes compra en la nevera. Hombres que te dicen que si les gustabas con quince libras menos, imagínate ahora que tienes más de todo. Hay hombres que te hacen un mapa de las avenidas principales en una servilleta para que no te pierdas en el área metro donde naciste y has guiado desde los 16. Hay hombres que cuando despiertas te están mirando dormir. Hay hombres que se quedan despiertos en la cama sin moverse porque saben que te despiertas a la menor provocación. Hay hombres que te ayudan a pasear a tus perros, hombres que te enjabonan la espalda, hombres que le ponen pasta a tu cepillo de dientes. Hay hombres que entran a tu blog religiosamente, semanalmente con la esperanza de que haya algo que aún no hayan leído. Hay hombres que te llevan a comer mantecado cuando otro hombre te ha hecho sentir que lo único que vale la pena en el mundo es comerse algo que te haga olvidar por un par de minutos que el dolor existe. Hay hombres que a la media noche salen a combatir los grillos que hacen escándalo frente a tu ventana. Hay hombres que te compran blackouts que cuestan seis dólares cuando te sientes derrotada porque algún día te escucharon decir que el blackout sabía a triunfo. Hay hombres que se roban las mejores copas de donde trabajan porque detestas el sabor del vino en un vaso plástico. Hay hombres que te llenan de música. Hay hombres que te dicen que tus senos son perfectos porque le caben en su boca. Hay hombres que logran convencerte que no hay mejor desnudo que cierto ángulo de tu vientre. Hay hombres que te transcriben la canción “mi mujer” porque es donde único soportas esas dos palabras juntas. Hay hombres que hacen una fila contigo por más de cuatro horas hasta debajo de la lluvia, con sombrilla y silla de playa, para comprar taquillas a un concierto que ni les interesa. Hay hombres que te juran por la madre que los parió que te ves mil veces mejor que Eva Longoria. Hay hombres que te dicen que vas a ser buena mamá porque siempre tienes la falda caliente. Hay hombres que te dicen que no hay forma de prestarte atención mientras hablas porque tu boca está pidiendo siempre que la besen. Hay hombres que te dicen que tú los pervertiste. Hay hombres que te piden que los perviertas. Hay hombres que te dicen que no te imaginas las veces que se tocaron pensando en ti diciendo su nombre. Hay hombres que le hacen corazones y mariposas a la espuma de tu café. Hay hombres que saben que pides los capuchinos dobles, con leche dos porciento, un sobre de azúcar morena, crema batida y canela. Hay hombres que todos los días te esperan en un café. Hay hombres que se dejan arañar, morder y hasta despeinar… sí, los hay. Hay hombres que te sacan a bailar aunque no sepan bailar y otros que te sacan a bailar aunque les caiga Troya después. Hay hombres que regatean en los mercadillos para conseguirte unas pantallas de turquesa y aguamarina de las que te enamoraste. Hay hombres que usan el segundo nombre que tú les pusiste para regañarlos. Hay hombres que te dicen que qué pena que seas su hermana porque pareces artista de cine. Hay hombres que te regalan cuanta cosa digas que te gusta aunque estén en su casa y no les pertenezcan. Hombres que pelan las almendras con un martillo para que te las comas frescas. Hay hombres que beben vodka cuando están contigo porque detestas el sabor a whiskey en la boca. Hay hombres que te dicen mi santa, flaca, princesa, chiquilla, chula, belleza tropical, edamame, revoluidi, boronía, caviar del cairo, bombón de mantequilla y entienden perfectamente que odies que te digan muñeca por alguna razón que ni te explicas. Hay hombres que te prestan mil quinientos dólares para la opción de una casa. Hay hombres que te regalan la colección de discos de Sinatra. Hay hombres que cada vez que te ven te cantan “La Bikina”. Hay hombres que te dicen que te ves bonita así, pero te ves mejor desnuda y sin maquillaje. Hay hombres que te piden que te les trepes encima, aunque no les hagas nada. Hay hombres que te masajean el cuerpo entero durante 85 minutos. Hay hombres que te llevan hasta Mayagüez para cumplirte un capricho. Hombres que ven obras de teatro insufribles sólo por acompañarte. Hay hombres que te dicen que tu brillantez es musical. Hay hombres que te acompañan a las citas médicas. Hay hombres que te quitan la ropa empezando por los zapatos y terminando por las pantallas. Hay hombres que te citan oraciones enteras que tú escribiste. Hay hombres que te dejan encerrarte en su oficina a estudiar. Hay hombres que te pagan talleres de cine. Hay hombres que se sientan con la boca abierta a verte bailar. Hay hombres que te hacen reír hasta que te duela la clavícula. Hay hombres que te dicen que cuando sientan miedo de caerse se agarrarán de tu clavícula que es perfecta para eso entre otras cosas. Hay hombres que te hacen ver colores y escuchar melodías cuando terminas.
Hay hombres así, no son leyendas urbanas, ni fábulas de niños, ni teorías de humor-tivación. Suelen estar en diferentes cuerpos, en diferentes épocas. Los he tenido de padres, de ex novios, de abuelos, de amantes, de hermanos, de esposos, de masajistas, de cyber jevos, de baristas, de jefes, de compañeros de trabajo, de primos, de lectores.
Un jueves como hoy, necesitaba recordarme que hay hombres así.

4 comentarios:

Saudy dijo...

In-ten-so... más bello que nunca y si muchos hombres así…
Porque hay hombres así!!! Me encanto bella regio!!!!

~_~.

Kayla S. dijo...

Si mi amor, hay hombres así. Que bello que hemos tenido la dicha de conocerlos...

Xavier Valcárcel dijo...

jajaja no pueden negarlo. somos un mal necesario.

Edmaris, gracias por la visita al tendido. espero todo ande mejor con las palpitaciones.

hace rato no entraba acá
y no sé por qué.
esto y margen d error me tienen repitiendote. leyendo uno y otra vez.


nada. saludos
X

Una soñadora más... dijo...

De veras existen hombres así?
Mientras medito en ello, te dejo un saludo, desde un rincón de mi arco iris.

Marta.