jueves, 6 de marzo de 2008

Historia de un blog

Cuando logré reconocer mi adicción a la escritura empecé a agarrarme del chiste de que esperaría a que cierta escritora se muriera o se retirara (la primera de las dos que ocurriese) para yo poder quedarme con su columna. Era mi sueño más grande en ese momento tener un espacio donde escribir al menos una vez a la semana. En ese momento no me preocupaban las políticas editoriales de los periódicos, ni desconfiaba de lo que le harían a mi trabajo; sólo quería aquella columna. Cuando conocí el concepto del karma dejé de desearle la muerte a la escritora (que de todas formas me parece muy mala leche, aunque sea buena columnista la mayor parte del tiempo) y empecé a desear que le ofrecieran un trabajo mejor, en New York, o en Paris, con el doble del pago. Y ese se convirtió en el chiste de una temporada completa, porque así se sobrevive, no sé como sea en otros países pero aquí, el humor es un salvavidas. Luego alguien me preguntó por qué mejor no deseaba lo de la columna parisina o nuyorkina para mí con el sueldo que fuera. Reconocí que además de un problema de adicción literaria sufría del síndrome de Amaranta Buendía, tejiéndole la mortaja a Rebeca. Yo vivía tejiéndole la mortaja a una mujer que desconozco, pero no por un hombre; sino por una columna.

1 comentario:

Denisse dijo...

Para mi eres la MEJOR!!!!! No importa dnd escribas siepre serás exitosa!!! Recuerda que ERES LA MUJER DE MI VIDA!!!! jajaja love ya' bitch!!!! muax