miércoles, 26 de marzo de 2008

lapidación


Metí mi amor en una pared
lo empañeté con cuidado
lo tapé de la lluvia
lo cubrí con mi cuerpo
lo salvé de huracanes
para que no se sintiera solo
me metí con él,
pero casi no cabíamos
y se me rompió un poquito la piel
cuando bajó la marea
y se cansaron las olas
cuando el viento ya era brisa
y la isla volvió a ser verano
decidí llevármelo conmigo
pero mi amor ya era pared
y no reconoció mi piel curtida
en sus bordes crecieron piedras
y en los míos morivivíes
logré hacerlo tan fuerte
que era inmune hasta a mi llanto
y decidió quedarse allí.
Hoy vivo amando a una pared
aunque nadie más lo crea
entre todas esas piedras
hay una piedra que palpita para mí.

2 comentarios:

M. A. Cruz Virides dijo...

También están los que se cortan porque no sienten nada, que sería equiparable a sentir demasiado, ¿no?

Diana Margarita dijo...

Yo sí te creo...